Alejandro Martínez
Las máximas figuras del Barroco español, seguidoras del estilo italianista, asimilaron todos los aspectos de este y lo llevaron, como Góngora y después Quevedo, a los extremos culteranos y conceptistas que hicieron tan grandes las letras españolas del Siglo de Oro. Al mismo tiempo, efectuaron la revalorización de lo realizado por Garcilaso y Boscán. Acogida tuvo el tradicionalismo en Cervantes. Quevedo y Góngora fueron romanceros, letrilleros y epigramáticos y, Lope, como nadie, tuvo el sentido de lo popular. Todo esto culminó en una de las épocas más brillantes de la literatura española.